
Se pasó toda la noche metido en la red. Estaba rescatando migajas que había dejado por todos lados, víctima de la espontaneidad, pulsión diferenciable, inconstancia, ciclotimia.
Fragmentos de texto, objects trouves fotográficos, estampados en intenciones bitacoreas inconclusas, siempre faltas de tesón, nunca faltos de intimidad.
En un rincón de la pantalla la vio. Era su testigo. Temió decirle que la había olvidado pero se tranquilizó creyendo que hay camaraderías que no permiten rencor.
Ella es un secreto para él. El probablemente sea un secreto para ella. Una complicidad sin compromiso, que no haría daño desechar, pero que se conserva por afinidad, por un lazo fragil de lectura equivocable de uno mismo en el otro.
Salvando las distancias, lo que estaba haciendo era mudarse, cambiar de barrio, de casa, otra vez. Había encontrado una puerta sin llave en algún lugar, y quería construir allí su pequeño tesoro imaginario.
Salvando las distancias, también, encontrarla en esa esquina, en esa cuadra que estaba abandonando, en esos pixeles de su pantalla, le dieron miedo a extrañarla.
Lo paradógico era que hacía tiempo que no la visitaba.
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La luz está saliendo. Es la luz, no el sol. Demasiadas nubes.
El tintero tiene chorros de tinta seca por dentro, de tanto estar abierto. Al terminar deberá cerrarlo y darlo vuelta, para evitar grumos molestos.
Mientras apaga la mitad de las velas suena en su mano una campanilla de bronce, rayada y opaca.
Toda la madera del cuarto huele a humedad, pero está seca.
"Debo informaros", escribe, tacha, recomienza sin cambiar de papel.
"Me gustaría que supierais" vuelve a tachar, ofuscado, preguntándose cuales son las palabras necesarias.
"Os dejo en estas líneas las señas de mi nueva morada, por si gustais seguir intercambiando impresiones, así sean éstas tan esporádicas como hasta ahora. Os comento que a donde voy los servicios pecan de ciertas bondades, aunque, por supuesto, pueden carecer de vicios tan amables como los de éste hospedaje que abandono.
¿podeis creerlo? recién hoy, en mi último día aquí, retiré explícitamente en conserjería la prohibición de molestarme con avisos de visita -prohibición que dí el primer día y que luego olvidé junto con la posibilidad de revertirla-.
Tuve el atrevimiento de robar para usted estas flores, puesto que a estas silenciosas horas me hubiera sido imposible agenciármelas en el mercado. Espero disfruteis de su aroma, un tanto salvaje, un tanto leve.
Os prometo que si vais de visita y no me encontrais, recibiré vuestros recados -así lo consigné con mis nuevos arrendadores, de antemano-.
Mis más sinceros respetos,"
Mientras firma golpean a la puerta. El sobresalto borroneó otra vez el papel.
¿Llamó usted, Señor?
Sí, esperad un momento, hacédme el favor.
Temiendo olvidar algo relee las últimas líneas mientras con su mano libre busca la barra de lacre en el plato del velador. En unos minutos juntará sus baules y llamará al cochero.
"P. D. : Casi lo olvido! Mi nueva dirección es..."
2 comentarios:
gracias por pasarte!
mi blog más actualizado y principal es Connotaciones.
Recolectando aire se actualiza todos los lunes con una lectura nueva de poesía, pero no hay tanta actividad de intercambio allí.
Seguiré husmeando por aquí.
Qué sorpresa encontrarme con su mensaje en mi fotolog, y más sorpresa aún fue leer las líneas que dejó en el suyo. Si vamos a ser sinceros, cuando vi ese nombre de usuario "mirarnoesver, mirarnoesver.." leí un par de veces y me costó recordar. Claro, sí - me dije a mi misma después del click.
Como habrá podido observar a partir de su más reciente visita, mi pequeño rincón también está bastante olvidado, se ha juntado mucho polvo en los rincones.
Por acá también tengo una morada, a la cual lo invito gustosamente, aunque debería advertirle que la necesidad de buscarme ese lugarcito estuvo determinada por un contexto muy particular, y de allí sus características.
Hace un tiempo pensé en volver a habitar esos lares, para darle alguna salida a todos esos .txt que se acumulan en una carpeta de mi computadora, como si fueran papeles amontonados en un cajón.
Gracias por las flores, que las prefiero robadas, y gracias por la nota. Estaré complacida de encontrarlo por mi secreto escondite (porque claro está, que es de acceso restringido), y tal vez hasta sea una buena ocasión para volver a depositar mis ficciones (y ni tanto) por ahí.
Me entusiasma tener tantas líneas de usted para poder leer.
Si así lo desea, puede levantar las miguitas de pan que me trajeron hasta acá, mi paranoia siempre me hace borrar rastros.
saludos y me llevo las flores.
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