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domingo, 21 de junio de 2009

Flores robadas

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Se pasó toda la noche metido en la red. Estaba rescatando migajas que había dejado por todos lados, víctima de la espontaneidad, pulsión diferenciable, inconstancia, ciclotimia.
Fragmentos de texto, objects trouves fotográficos, estampados en intenciones bitacoreas inconclusas, siempre faltas de tesón, nunca faltos de intimidad.
En un rincón de la pantalla la vio. Era su testigo. Temió decirle que la había olvidado pero se tranquilizó creyendo que hay camaraderías que no permiten rencor.
Ella es un secreto para él. El probablemente sea un secreto para ella. Una complicidad sin compromiso, que no haría daño desechar, pero que se conserva por afinidad, por un lazo fragil de lectura equivocable de uno mismo en el otro.
Salvando las distancias, lo que estaba haciendo era mudarse, cambiar de barrio, de casa, otra vez. Había encontrado una puerta sin llave en algún lugar, y quería construir allí su pequeño tesoro imaginario.
Salvando las distancias, también, encontrarla en esa esquina, en esa cuadra que estaba abandonando, en esos pixeles de su pantalla, le dieron miedo a extrañarla.
Lo paradógico era que hacía tiempo que no la visitaba.

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La luz está saliendo. Es la luz, no el sol. Demasiadas nubes.
El tintero tiene chorros de tinta seca por dentro, de tanto estar abierto. Al terminar deberá cerrarlo y darlo vuelta, para evitar grumos molestos.
Mientras apaga la mitad de las velas suena en su mano una campanilla de bronce, rayada y opaca.
Toda la madera del cuarto huele a humedad, pero está seca.
"Debo informaros", escribe, tacha, recomienza sin cambiar de papel.
"Me gustaría que supierais" vuelve a tachar, ofuscado, preguntándose cuales son las palabras necesarias.
"Os dejo en estas líneas las señas de mi nueva morada, por si gustais seguir intercambiando impresiones, así sean éstas tan esporádicas como hasta ahora. Os comento que a donde voy los servicios pecan de ciertas bondades, aunque, por supuesto, pueden carecer de vicios tan amables como los de éste hospedaje que abandono.
¿podeis creerlo? recién hoy, en mi último día aquí, retiré explícitamente en conserjería la prohibición de molestarme con avisos de visita -prohibición que dí el primer día y que luego olvidé junto con la posibilidad de revertirla-.
Tuve el atrevimiento de robar para usted estas flores, puesto que a estas silenciosas horas me hubiera sido imposible agenciármelas en el mercado. Espero disfruteis de su aroma, un tanto salvaje, un tanto leve.
Os prometo que si vais de visita y no me encontrais, recibiré vuestros recados -así lo consigné con mis nuevos arrendadores, de antemano-.
Mis más sinceros respetos,"

Mientras firma golpean a la puerta. El sobresalto borroneó otra vez el papel.

¿Llamó usted, Señor?

Sí, esperad un momento, hacédme el favor.

Temiendo olvidar algo relee las últimas líneas mientras con su mano libre busca la barra de lacre en el plato del velador. En unos minutos juntará sus baules y llamará al cochero.

"P. D. : Casi lo olvido! Mi nueva dirección es..."

sábado, 20 de junio de 2009

Calor de alcohol





El hombre saca un grabador de cinta a microcasetes. Tiene una grabadora de mp3, pero hoy se levantó retro. Soñó con un viaje en tren. En tren de carga. En vagón vacío de puerta abierta a un campo sin alambrados. Ese campo ya no existe, por supuesto.

-estoy enfermo. buscando un poco de contacto para desahogarme de mi mismo. conocen a alguien tan perfeccionista que no pueda trabajar en equipo, que considere que la poca fuerza puesta en un proyecto por los demás es mala voluntad, que no soporte ser insultado y reaccione violentamente? ese soy yo en estos dias. uno cambia continuamente, pero cambiar tanto a mi edad... ah.. tengo 35, atipico en el mundo blog, segun veo.

Dentro suyo piensa que no lo va a publicar. Se le ocurre, como un flash, justo antes de volver a hablar, la posibilidad remota de subir el audio en algún sitio de descarga y mandar correos anónimos a gente que no lo conoce muy bien.

-será que nunca voy a poder trabajar y aguantar la mediocridad? se solucionará si me voy a otro pais? al menos, se hará mas liviano soportar la mediocridad si la plata aumenta? no será como dice un amigo, que el problema se presenta cuando alguien quiere ejercer poder sobre mi? si es asi me la veo venir mal, porque en este mundo lamentablemente siempre se tiene a alguien por encima de uno, tomando desiciones que no siempre consideramos acertadas.

El botón de stop suena como un revolver de chiquilín, a resorte, a chapa elástica. Levanta el vaso de ron de encima de la cómoda y haciéndolo girar bajo su mano se acerca a la ventana. El cielo está blanco, sobre expuesto. En la vereda de enfrente una mujer de traje chocolate camina con los brazos a los costados, haciendo equilibrio sobre el cordón de la vereda, provocando la risa de un niño fuera de cuadro.
Huele el bouquet del alcohol y bebe mientras gira buscando un cigarrillo.

Vale la pena, de todos modos, no claudicar. Es libre quien se manifiesta tal cual es. Y la revista va a salir. Aunque sea una lucha constante evitar que se quieran apoderar de ella. 

gianluiggi trovessi de fondo.