
Se escucha un ruido, algo como una pequeña pieza de metal que raspa repetidamente contra otra, un ruido chico, corto, en secreto, cada tanto separado de si mismo, como si intermediara el cansancio.
-Quién está ahí?
-Cómo quién está ahí? Quién pregunta?
-Yo pregunté primero, no le parece lógico que usted responda primero?
-Bueno, me importa poco la lógica, a decir verdad. Mejor hacemos de cuenta que usted no preguntó nada.
-...
-...
-...y hacemos de cuenta que usted tampoco preguntó?
-Como quiera. En realidad es poco importante para mí saber quién es usted.
-...
-...
-...Para mi es importante saber quién es usted. No lo tome a mal, pero ese ruidito chiquito cortito en secreto me molesta.
-Bueno, no lo tome a mal usted, pero ahora es a mi que me parece ilógico que usted quiera saber quién soy solo porque el ruidito chiquito cortito en secreto lo molesta... No quiere mejor saber qué es el ruidito?
-No, no me importa, con tal de que el ruidito se termine...
-Querrá decir, con tal de que le encontremos solución al problema de que le molesta el ruidito...
-Eso.
-Tápese los oidos.
-...Bueno, su solución es un poco extrema, y no considera que así no voy a escuchar el ruidito ni nada, y preferiría disfrutar de los ruiditos que sí me gustan.
-mmm...
-?
-Y si graba los ruiditos que le gustan y los escucha con auriculares mientras dure este ruidito?
-Nop
-Y si busca algo que le interese mucho y se dedica a eso así por un lado se olvida del ruidito y por otro se convierte en alguien con una meta?
-mmm... La idea no es mala pero no me sirve de momento. Y a decir verdad me quedo preguntándome cual es la relación entre focalizarse y tener una meta.
-Y si se convence de que el ruidito no existe y deja de preocuparse?
-De hecho no lo creo posible, es decir, no sin mucho esfuerzo...
...ya no lo escucho! ...Paró usted de hacer el ruidito?
-Yo nunca hice ningún ruidito! Ahora me echa la culpa?
-Perdón, asumí que era usted... Entonces que era lo que lo hacía?
-Eso ahí
La mirada recorre lo visible como una mano barrería migas de sobre un mantelito de goma.
-Eso ahí? no veo nada...
-Yo tampoco, pero sé que está ahí.
-Como lo sabe?
-Porque algo debe haber hecho el ruidito que tanto lo molestaba, y no escuché que se fuera.
-...
-Por lo tanto deduzco que era eso ahí.
-Tiene idea de lo que eso es?
-No, ni me interesa saberlo.
-Usted definitivamente tiene pocos intereses.
-Usted tiene demasiados, talvez.
-Tener intereses me hace feliz!
-Bien por usted!
Alguien se pregunta cómo algo tan normal para si mismo no es una norma, y se extraña ante la redundancia.
-A usted no?
-Porqué debería?
-Para no aburrirse, creo...
-Quién le dijo que me aburro?
-??
-...
-Bueno, al menos eso ahí dejó de hacer el ruidito.
-Sip. Ahora puede dedicarse a escuchar los ruiditos que le gustan.
-Sip. Bueno, mucho gusto.
El sonido de la puerta al cerrarse denota el cuidado tenido, la voluntad de no herir con el abandono, la consideración de un después, la posibilidad de otro ruidito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario